
FRACCIONES SOCIALISTAS EN DEMOCRACIA
La Nueva Izquierda se organizó en torno a la figura de Escalona y algunos de los dirigentes de la Izquierda Cristiana, como Luis Maira y Jaime Naranjo. La Megatendencia, o “renovación”, se construyó sobre la alianza entre Ricardo Núñez y algunos dirigentes históricos del ex Mapu, como José Antonio Viera-Gallo, Jaime Gazmuri y José Miguel Insulza. Como una tercera posición se estructuró la tendencia “tercerista”, desprendida del almeydismo, que básicamente actuó como factor de intermediación haciendo de fiel de la balanza en las complejas pugnas internas. Sus figuras emblemáticas fueron Germán Correa, Ricardo Solari y Jaime Pérez de Arce.
Se institucionalizó un pacto no escrito de gobernabilidad interna y de alternancia en el poder. Fue constituyéndose una élite dirigente que ejerció control sobre la base con una compleja combinación de caudillismo, relaciones clientelares, uso de cargos públicos y prebendas.
Desde 1990 hubo también sectores que se situaron a la Izquierda del espectro político socialista y que intentaron construir alternativas más avanzadas. Cabe recordar lo sucedido con un sector que se estructuró en torno a la figura de Jorge Arrate, quien fue presidente del PS en el período de reunificación y los intentos realizados por Clodomiro Almeyda y la aparición del llamado Colectivo de Identidad Socialista, que irrumpió como una fuerza crítica en el congreso extraordinario del PS realizado en Concepción en 1998.
La crisis que cruza al PS ha tenido una lenta gestación. Se ha expresado en varios capítulos que tienen como un momento importante el congreso de Concepción. Allí, los delegados de base dejaron sin derecho a voto a los integrantes del comité central, en una clara muestra de descontento hacia la cúpula. Sin embargo, la fuerza de ese movimiento democratizador se fue debilitando. Buena parte de los actores del sector crítico, que formaron entonces el Colectivo de Identidad Socialista, fueron absorbidos o cooptados por la oligarquía dirigente y pasaron a formar parte de ella.
Otro hito en este proceso fue el derrocamiento de Gonzalo Martner como presidente del partido, en el congreso realizado en Santiago en enero de 2005. Este, que había sido electo por el oficialismo, abrió espacios a las minorías en la conducción del partido y se distanció del gobierno de Lagos en algunas situaciones, como el apoyo al paro de la Central Unitaria de Trabajadores y la oposición al proyecto de ley que intentó imponer la flexibilización laboral.
Estas tímidas expresiones de autonomía del PS frente al gobierno enfurecieron a parte de los caudillos dirigentes, que terminaron reemplazando a Martner por Ricardo Núñez (presidente) y Camilo Escalona (secretario general). Este congreso, en un capítulo inédito de la historia del PS, no debatió la realidad nacional ni adoptó resolución política alguna. En buenas cuentas, se realizó con el único fin de defenestrar a Martner y recuperar el control del partido de cara a las elecciones parlamentarias y presidenciales y a la negociación de altos cargos en el nuevo gobierno.
¿QUE UNIO A NUÑEZ Y ESCALONA?
Los dos caudillos que han ejercido liderazgo en los últimos quince años dentro del socialismo comparten una manera semejante de hacer política y sus destinos están unidos por la necesidad de mantenerse en el poder. Ambos se volvieron sostenedores de un modelo de partido que privilegia el orden por sobre la democracia, y los intereses corporativos del grupo dirigente por encima de las decisiones de las bases.
Ni Núñez es hoy el líder de la renovación ni Escalona el sostén de la ortodoxia leninista.
El reacomodo que está viviendo el PS traspasa todos los agrupamientos internos y ha construido dos nuevos polos. Es cierto que hoy tiene la mayor bancada de senadores de la Concertación, con ocho representantes, y que aumentó sus diputados de doce a quince. Sin embargo, el resultado es más el fruto de una hábil utilización del sistema binominal que efecto de un crecimiento real del apoyo popular. El PS alcanzó en las pasadas elecciones de diputados un porcentaje menor que el logrado en la elección del año 2001.
Los discursos o propuestas programáticas de cada una de las listas en pugna dicen poco o nada sobre los procesos reales que se esconden tras cada una de las dos grandes corrientes que se enfrentarán en la elección interna del 23 de abril.
El hecho más significativo en las elecciones socialistas es que todas las fracciones tradicionales (Nueva Izquierda, Megatendencia, Tercerismo y Colectivo de Identidad Socialista) concurren divididas, señal de que están cambiando los ejes que les dieron existencia fundacional.
Tras la lista “Mas socialismo y más democracia para Chile” se ha agrupado el sector de la Nueva Izquierda que permaneció fiel a Camilo Escalona, el sector de la Megatendencia que Marcelo Schilling logró rescatar de la diáspora hacia posiciones críticas y el Tercerismo, que esta vez ha apostado por alinearse en el oficialismo con la presencia del ex ministro del Trabajo Ricardo Solari como candidato estrella.
En el discurso de Escalona, Núñez y Schilling predominan conceptos como disciplina, orden, estabilidad y responsabilidad. El propio Ricardo Núñez ha dicho: “Nuestra tarea fundamental es que Bachelet sienta que el PS la apoya y que tiene nuestro respaldo leal, sincero e integral”. El senador Núñez piensa también que los parlamentarios socialistas deben someterse en el Congreso Nacional a una estricta disciplina.
La lista “Grandes Alamedas”, que encabeza Isabel Allende, es una heterogénea combinación de fuerzas. Hay renovados, como la diputada Isabel Allende, los senadores Jaime Gazmuri y Carlos Ominami y el diputado Fulvio Rossi. También participa el “nuevo socialismo”, grupo de dirigentes y militantes que se opuso al derrocamiento de Gonzalo Martner. Las personalidades más destacadas de este sector de Izquierda son Jorge Arrate (ex Renovación), Sergio Aguiló (ex Nueva Izquierda), Fanny Pollarolo (ex Nueva Izquierda), Gonzalo Martner (ex Nueva Izquierda), Alfonso Guerra (ex Renovación) y Edgardo Condeza, que representa una postura regionalista. El tercerista más destacado en esta opción es Germán Correa.
Compiten también tres listas menores: la encabezada por Carmen Lazo; la de los seguidores de Carlos Moya (inhabilitado para participar por razones estatutarias) y otra que encabeza el abogado Roberto Avila.
COMISION POLITICA NUEVA IZQUIERDA LINARES
JORGE DIAZ MORALES.
extracto revista punto final.